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17 mar 2010

Fallo ejemplar

Un freno a los agroquímicos

La Justicia de Santa Fe dejó firme la prohibición de utilizar glifosato, el pilar fundamental de la producción sojera, en cercanías de zonas urbanas. El fallo marca jurisprudencia, invierte el cargo de la prueba y exige nuevos estudios a la provincia


Por Darío Aranda

La Justicia de Santa Fe dictó un fallo inédito, con posibles impactos en el modelo agropecuario de la Argentina, al dejar firme una sentencia que prohíbe las fumigaciones con glifosato en cercanías de zonas urbanas de la ciudad de San Jorge, en el oeste provincial. La medida fue decidida por la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial (Sala II) de Santa Fe, que dio otro paso inédito: ordenó que el gobierno de Santa Fe y la Universidad Nacional del Litoral (UNL) demuestren, en el lapso de seis meses, que los agroquímicos no son perjudiciales para la salud. De esta manera, por primera vez, se invirtió la carga de la prueba: era una regla que los vecinos y campesinos intoxicados tenían que demostrar las afecciones en la salud, pero ahora serán los impulsores del modelo de agronegocios quienes tendrán que demostrar la inocuidad de los químicos. Los jueces también marcaron jurisprudencia al invocar el principio precautorio: ante la posibilidad de perjuicio ambiental irremediable, es necesario tomar medidas protectoras. Los iniciadores de la causa, vecinos que sufrieron trastornos en la salud por las fumigaciones, ya solicitaron que la medida se extienda a toda la provincia. El glifosato es pilar fundamental del monocultivo de soja.

San Jorge es una ciudad de 25 mil habitantes, ubicada a 144 kilómetros de la capital provincial. Es una zona sojera por excelencia. Durante los últimos quince años creció al abrigo del monocultivo, la zona urbana se extendió y también los campos sembrados. El barrio Urquiza está en el margen del pueblo, es humilde, con viviendas aún sin terminar y fue durante una década lindero a campos de soja. Desde la casa de Viviana Peralta se ve el campo, y también los aviones fumigadores. Ella fue una de las impulsoras de la denuncia inicial, luego de que su hija Ailén, de sólo dos años, sufriera ahogos, intoxicación y un desmayo después de una fumigación.

En marzo de 2009, el juez Tristán Martínez –del Juzgado Civil, Comercial y Laboral Nº 11– hizo lugar a un amparo y ordenó la suspensión inmediata de las fumigaciones en adyacencias de la zona urbana de la ciudad, hasta que el Concejo Deliberante y el municipio se hicieran eco de la ley 11.273 (sancionada en 1995) y determinaran qué zonas pueden ser rociadas con agroquímicos.

Los productores, la Municipalidad y el gobierno provincial, mediante el Ministerio de Producción, apelaron la medida. Los tres jueces de la Cámara en lo Civil y Comercial de Santa Fe (Armando Drago, Enrique Müller y María Cristina de Césaris de Dos Santos Freire) confirmaron el fallo de primera instancia: prohibición total de fumigar con agroquímicos a menos de 800 metros de viviendas familiares (si el método utilizado es terrestre) y a 1500 metros (si la aspersión es mediante avionetas).

El inédito fallo, unánime, fue dictado en diciembre pasado, pero recién se conoció ahora. “Lo llamado a decidir (la prohibición) se desarrolla en un contexto difícil en donde juegan controversias científicas, intereses económicos, presiones y contrapresiones de orden político y empresario, riesgos reconocidos socialmente (...) que tienen la propiedad de transformar lo apolítico en político, desinformación interesada, descoordinación en la gestión pública, insolidaridad con los posibles afectados”, advierte la Justicia.

En las centenares de denuncias por contaminación e intoxicación, los afectados chocan en la Justicia con un pedido de difícil cumplimiento: son los mismos perjudicados (indígenas, campesinos y humildes habitantes periurbanos) quienes deben probar científicamente que los agroquímicos son perjudiciales.

La apelación del gobierno de Santa Fe se dirigió a ese punto débil. La provincia argumentó que la denuncia original (la acción de amparo) era inadecuada porque, antes de cualquier prohibición, se debía dar un debate amplio con demostraciones científicas que certifiquen los perjuicios sobre la salud y el ambiente. Pero la Justicia rechazó ese camino. “Me permito señalar enfáticamente que la cuestión no requiere de mayor amplitud en cuanto a ‘debate y prueba’. Se discute sobre actos que atentan contra el medio ambiente, repercutiendo de manera directa en la salud de los vecinos de la ciudad de San Jorge, lo que importa que existe un factor de urgencia que (debe) ser atendido”, sentenció la Cámara de Apelaciones.

Y, por primera vez en casos de agroquímicos, invirtió la carga de la prueba. No solicitó a las familias afectadas que probaran los males de los agroquímicos. Ordenó que el gobierno provincial, mediante el Ministerio de Producción, realice estudios junto a la Universidad Nacional del Litoral (UNL). En el término de seis meses deberá probar que los agroquímicos no afectan la salud y el ambiente. El juez de primera instancia Tristán Martínez recibió nuevamente la causa recién la semana pasada. Lo antes posible debe notificar a la provincia y la UNL. Cuando se cumpla el plazo de seis meses, el juez Martínez deberá decidir –estudio en mano– si revierte la medida, la mantiene o la profundiza.

El otro aspecto inédito del fallo es el uso del principio precautorio en lo que respecta a agroquímicos. La Ley Nacional del Ambiente define al principio precautorio en su artículo cuatro: “Cuando haya peligro de daño grave o irreversible, la ausencia de información o certeza científicas no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces, en función de los costos, para impedir la degradación del medio ambiente”. La Cámara de Apelaciones de Santa Fe lo utiliza como una de las bases de su fallo, enumera siete casos en los que fue implementado, destaca que se justifica su utilización cuando haya “falta de certidumbre científica y amenazada de daño al ambiente o la salud humana”, y toma como antecedente lo actuado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación, máximo tribunal del país, en el freno a los desmontes en Salta (diciembre de 2008).

La Justicia de Santa Fe afirmó que la limitación en el uso del glifosato para la ciudad de San Jorge se fundamenta en “la incertidumbre científica acerca de los riesgos ambientales, la incidencia de la alteración seria del medio ambiente y la irreversibilidad que pueden provocar tales daños”, y explica que su medida se entiende en razón de “evitar un daño futuro, pero relativamente cierto y mensurable”. El fallo también se mete de lleno en la práctica común judicial: llama a fiscales y jueces que “repiensen que los avances tecnológicos no son poderes que se legitiman a sí mismos”.

En la sentencia, los tres jueces advierten que intervienen intereses sectoriales que no buscan identificar los riesgos reales sino defender sus propios roles en la cadena de agronegocios. Señala que los fumigadores sostienen que las contaminaciones se deben al mal uso (un argumento recurrente de las cámaras empresarias), advierte que las compañías productoras de agroquímicos “sostienen la atoxicidad con estudios encargadas por ellas mismas”, el Estado “pregona su preocupación por el medio ambiente, pero olvida que la mejor manera de comprometerse en el tema es efectuando los debidos controles” y evidencia la falta de solidaridad de los chacareros: “Sostienen que si los productos que aplican se encuentran autorizados, nadie puede endilgar acción antijurídica alguna, por lo que no puede impedírseles trabajar y producir”.

“Lo que se muestra claro es que las posiciones divergentes antes de disiparnos las dudas de utilización de los agroquímicos, sobre todo en zonas urbanas, las acrecientan porque todos conocen los potenciales riesgos de su utilización (...), la preeminencia no la tienen los intereses sectoriales de nadie sino que, por el contrario, la preeminencia está del lado de la salud pública y del medio ambiente”, sentenció la Justicia de Santa Fe y afirmó: “Frente a la existencia de la duda relevante, la aplicación del principio precautorio deviene ineludible, porque la sola existencia de los niños afectados (...) así lo determinan”.

El Centro de Protección a la Naturaleza (Cepronat), organización impulsora de la denuncia inicial, ya anunció que solicitará que la limitación del uso de glifosato se amplíe a toda la provincia. “La Justicia protegió a los habitantes de San Jorge hasta que se demuestre la supuesta inocuidad. Pedimos que se proteja al resto de los santafesinos. Si eso no sucede, habrá ciudadanos de primera, protegidos del uso de agroquímicos, y el resto de la provincia estará expuesto a químicos que están sospechados de afectar la salud y el ambiente.”

El Cepronat, que integra la campaña nacional “Paren de fumigar” –donde confluyen decenas de organizaciones sociales y pueblos fumigados–, instó a que el gobernador Hermes Binner escuchara el fallo judicial y extendiera la limitación para las fumigaciones. “Ante todo, el gobernador es médico, entiende que la salud debe anteceder a las actividades productivas”, afirmó Carlos Manessi, del Cepronat.

Este diario intentó dialogar con el gobernador, pero su vocero explicó que no hablará del tema y derivó las preguntas al Ministerio de Producción. Desde la cartera informaron que los funcionarios no harán declaraciones públicas hasta tanto no sean notificados por la Justicia.

Binner se graduó en Medicina en 1970, en la Universidad de Rosario. Entre otras especializaciones, según su curriculum vitae, focalizó su profesión en “salud pública”, que es un concepto social y político que (según la misma definición médica) está destinado a “mejorar la salud y mejorar la calidad de vida de las poblaciones mediante la promoción de salud, la prevención de enfermedades y la armonía con el ambiente”.

Fuente: Página 12

26 feb 2010

Reportaje a Marie Monique Robin


Robin. Explicó que Europa prohibió el uso de semillas transgénicas y que en la Argentina explotó su utilización durante el gobierno de Menem.

La periodista francesa Marie Monique Robin dedicó los últimos años a investigar cómo la empresa multinacional Monsanto, con base en los Estados Unidos, desarrolló el uso de semillas genéticamente modificadas, para hacerlas más resistentes, mientras que al mismo tiempo impulsó en forma asociada la utilización de un poderoso herbicida, que puede generar efectos nocivos a largo plazo sobre la tierra y los seres humanos. Según Robin, en Europa se prohibió el uso de cultivos transgénicos, mientras que en América del Sur se expandieron en forma exponencial, de la mano de la soja, gracias a sus cotizaciones crecientes en los mercados internacionales. De acuerdo con sus investigaciones, volcadas en un libro y en un documental, El mundo según Monsanto, la empresa hasta “manipuló estudios científicos para tapar los efectos de las toxinas sobre el ser humano”.

“Monsanto no solamente es el primer productor de transgénicos en el mundo, sino que también desde el año 2005 es la primera empresa semillera del mundo”, explicó Robin a Crítica de la Argentina, recién llegada al país para presentar su libro y su documental mañana, a las 17, en el Auditorio Borges de la Biblioteca Nacional. El trabajo advierte sobre los peligros resultantes del crecimiento exponencial de los cultivos transgénicos, que en 2007 cubrían 100 millones de hectáreas, con propiedades genéticas patentadas en el 90% por Monsanto.

“La soja transgénica nunca fue estudiada y tampoco fueron estudiados los efectos que puede producir en la gente, en el consumidor, en los animales o en el medio ambiente. Hubo una falta total de investigación científica para verificar si hay problemas o no. La segunda cosa es que Monsanto pudo vender el Roundup, el herbicida a base de glifosato, porque mintió. La empresa fue condenada por publicidad mentirosa en Estados Unidos hace ya diez años y en Francia el año pasado”, explicó la periodista.

–¿Por qué mintió?

–Siempre dijo que este herbicida era biodegradable, es decir que luego no queda nada ni en el suelo, ni en el aire, ni en el agua, que no tenía problemas para el medio ambiente, ni para la salud de las personas que lo utilizan. Todo eso es mentira. Lo que reveló mi investigación es que no es biodegradable, queda en las aguas, queda en los suelos mucho tiempo. Hay un estudio secreto de Monsanto que se pudo desclasificar en Francia que revela que Monsanto enseña nada más que el 2% del Roundup es degradado después de ocho días. Además hay muchos estudios que revelan que el Roundup puede llevar al cáncer.

–Además se realizan fumigaciones sin ningún control.

–Sí, claro; cuando estuve haciendo mi documental, Argentina, la soja del hambre, en 2005, lo vi. Están fumigando hasta en las puertas de las escuelas; yo estuve filmando en una escuela por ejemplo, ahí cerca de Paraná, y estuve en una comunidad en Formosa donde todos los cultivos estaban destruidos y la gente se enfermaba. Es una catástrofe sanitaria que ya está en marcha. Este producto, por ejemplo, en Dinamarca lo prohibieron definitivamente como otros herbicidas de Monsanto u otras compañías que han contaminado países enteros. La Argentina ya está totalmente contaminada y me da mucha pena.

–¿Por qué se desarrolló tanto la soja en la Argentina?

–En mi libro escribo sobre esto, como fue que la Argentina, que no era un productor de soja como Brasil, se lanzó a esta aventura yo diría suicida. Monsanto pudo entrar en la Argentina porque era la época de Menem y vamos a decir que era un gobierno muy débil para ciertas cosas. En Francia y en otros países de Europa tuvimos la crisis de la vaca loca. Por eso hubo una demanda muy grande de soja, y el precio subió mucho en el mercado internacional. Como la Argentina tenía este problema de la crisis económica, el Gobierno apoyó la famosa sojización del país.

Monsanto es una empresa muy poderosa. ¿Cuál cree usted que es su objetivo?

Monsanto se propones controlar la alimentación del mundo y no está muy lejos de poder lograrlo. Lo hace a partir de la manipulación genética de organismos y luego con el sistema de patentes de las semillas, que nada tiene que ver con la idea de alimentar al mundo que ellos mismos publicitan. Tienen todo muy bien armado: Monsanto vende las semillas patentadas, vende el herbicida creado para esa semilla y prohíbe la compra de glifosato (base del herbicida) como genérico. Tiene todo en el “paquete agrícola”: semillas, herbicida y las patentes del producto. Con el patentamiento de las semillas se cierra la fase en la que se adueñan del control de la alimentación.

Entonces no sólo vende semillas y agrotoxicos, sino un modelo de agricultura ¿Cuál es su consecuencia?

El problema de este modelo es que los grandes sojeros no viven donde se fumiga. Son pooles de siembra que ponen su dinero, hacen su contrato y se olvidan de todo. No son agricultores. Para 500 hectáreas de soja se utiliza una persona por año. En cambio en la agricultura familiar, para las mismas hectáreas y tiempo hacen falta 5 personas. Y los habitantes del lugar son los que pagan las consecuencias. Monsanto impone un modelo agrícola sin agricultores, por eso la contracara de este negocio para unos pocos es el hambre y la miseria para millones de campesinos en todo el mundo. Es un modelo criminal.

El combo Monsanto es la semilla y el Roundup Ready, que es un elemento sumamente tóxico ¿Cuál es su consecuencia sobre los humanos?

El daño es irreversible, lamentablemente. Está probado que la soja RR es sumamente tóxica, dañina para la salud humana y contaminante de aguas, aire y tierras. Es un veneno que entra además en la cadena alimentaria, de ahí la importancia de llevar una alimentación orgánica.

Mientras preparaba el documental “El Mundo...” consulté qué medidas tenía que tomar para no ser fumigada mientras filmabamos con mi equipo. Nos recomendaron estar a más de 100 metros, con máscaras de gas, mameluco y botas especiales... como astronautas. En Santa Fe vi como se fumigaba hasta en las puertas de las escuelas. Una locura. ¿Qué opina del decreto que emitió Cristina Fernández de Kirchner el pasado enero, que en su artículo tercero plantea concientizar a la población en el uso racional de los agrotóxicos ¿Es posible hacer uso racional de estas sustancias?

Puedes verlo como el inicio de algo, que es mejor que nada... Pero los agrotóxicos son tóxicos y al fin y al cabo contaminan. La empresa históricamente ocultó los resultados de los estudios toxicológios realizados, manipuló datos y científicos, lamentablemente. Argentina está toda contaminada y eso es irreversible. Estoy segura de que en algún momento el glifosato se va a prohibir como pasó con el PCB. Mientras tanto, son los gobiernos los que tienen que realizar estudios y no conformarse con los entregados por la empresa.

¿Qué generan los transgénicos?

No sabemos porque no hubo ningún estudio. Hacen falta estudios de dos años por lo menos para saber la toxicidad crónica de los transgénicos. Lo que si se sabe es que en los estudios llevados a cabo con ratas se detectó algo en los órganos de toxifiación, pero los estudios se pararon. Lo que se sospecha es que en los transgénicos, como hay una manipulación del ADN, por lo menos provocan alergias. Es una incógnita, por eso es tan preocupante. Tampoco hay una voluntad de responder esta pregunta. Siempre digo que si hay polémica por qué no hacemos los estudios para acabar con la polémica.

El mundo según Monsanto




Transgénicos, herbicidas, contrabando y muerte

"El mundo según Monsanto"




El documental "El Mundo según Monsanto", difundido el martes por la televisión francoalemana Arte, traza la historia del principal fabricante de organismos genéticamente modificados (OGM), cuyos granos de soja, maíz y algodón se propagan por el mundo pese a las alertas ecologistas.





Un filme que denuncia al gigante de transgénicos



El documental "El Mundo según Monsanto", difundido el martes por la televisión francoalemana Arte, traza la historia del principal fabricante de organismos genéticamente modificados (OGM), cuyos granos de soja, maíz y algodón se propagan por el mundo pese a las alertas ecologistas.



La directora, la francesa Marie-Monique Robin, centró su película -y un libro del mismo título- en la empresa de Saint-Louis (Misuri, EEUU), que en más de un siglo de existencia fue fabricante del PCB (piraleno), del agente naranja usado como herbicida en la guerra de Vietnam y de hormonas de incremento de la producción láctea prohibidas en Europa.



El documental señala los peligros resultantes del crecimiento exponencial de los cultivos de transgénicos, que en 2007 cubrían 100 millones de hectáreas, con propiedades genéticas patentadas en un 90% por Monsanto.



La investigación, de tres años, se basó en miles de documentos oficiales, publicaciones científicas y artículos encontrados en Google.



La pesquisa la llevó a Estados Unidos y países como India, Paraguay, Brasil o México, cotejando las virtudes proclamadas de los OGM con realidades que a menudo son las de campesinos hundidos por las deudas con la multinacional, las de personas que sufren problemas de salud a proximidad de las plantaciones o las de variedades originales de granos amenazadas por las especies transgénicas.



James Maryanski, ex coordinador de biotecnologías de la Administración de Alimentos y Medicamentos (Food and Drug Administration, FDA) de Estados Unidos, reconoce que la autorización de comercialización de los OGM en 1992 fue "política", dado que la cuestión estaba todavía en plena discusión.



Monsanto tiene la patente de los OGM "Roundup Ready", resistentes a ese potente herbicida que contaminaría entretanto cultivos de plantas comestibles a proximidad.



Robin relató en entrevistas divulgadas por la promoción de la película que trató en vano de obtener respuestas de Monsanto a todos esos interrogantes, pero que la compañía decidió "no avalar" su película.



Optó entonces por basarse en centenares de documentos, conferencias y declaraciones de la empresa, e ir a verificar in situ si las cosas eran tan idílicas como el lema de la compañía, "Alimento, Salud, Esperanza", lo daban a entender.



Un capítulo del libro, titulado "Paraguay, Brasil, Argentina: la República unida de la soja", relata el ingreso de ese cultivo en esos países, que figuran hoy entre los mayores productores del mundo, a través de una política de hechos consumados que obligó a las autoridades de Paraguay y Brasil a legalizar centenares de hectáreas plantadas con granos contrabandeados.



La legalización benefició obviamente a Monsanto, que pudo cobrar así las royalties por su producto.



"No se trata de una película o un libro contra los OGM, sino de una pieza importante del dossier" sobre el tema, declaró el líder ecologista Nicolas Hulot, una de las personalidades más respetadas de Francia.



Marie-Monique Robin es una prestigiosa periodista independiente, que en 2004 realizó un documental sobre el Plan Cóndor de eliminación de disidentes políticos en Sudamérica -"Escuadrones de la Muerte: La Escuela Francesa"- para el cual entrevistó con cámara oculta a varios de los máximos represores de las dictaduras militares de los años 70.




El mundo según Monsanto
por MarieMonique Robin


Marie Monique Robin es periodista e historiadora francesa de 48 años, la trayectoria de Marie-Monique Robin en el campo del periodismo de investigación es sobresaliente. Autora de numerosos documentales y libros, su trabajo más importante ha quedado plasmado en la serie de cien documentales de seis minutos y un libro donde cuenta la historia de las cien fotografías más impactantes del siglo XX.

Tal vez la historia más conmovedora es la de Kim Phuc, la niña con el cuerpo enteramente quemado con Nalpam durante la guerra de Vietnam. Sus gritos y gestos de dolor fueron captados en todo su dramatismo por el fotógrafo de Associated Press, Nick Ut. Robin considera que esta foto puso fin a la guerra de Vietnam en 1975 y más aún, salvó a Kim Phuc, porque el fotógrafo la trasladó de inmediato al hospital visitándola todos los días para asegurarse de que la curaran.

Durante más de veinte años, esta mujer valiente y porfiada que habla varios idiomas, se ha desplazado por diversas partes del mundo para atestiguar los acontecimientos. Muchas veces sorteó peligros y, no pocas, afrontó amenazas de muerte por sus reportajes.

Su documentado trabajo sobre el tráfico de órganos humanos la hizo acreedora al Premio Albert Londres. Con este equipaje, fue capaz de arrancar las declaraciones más impactantes a los responsables de las masacres cometidas bajo el imperio de las dictaduras militares sudamericanas en Escuadrores de la muerte: la escuela francesa y hoy revela los entretelones del agronegocio con El mundo según Monsanto.

"Un pueblo que se dedica a un solo cultivo se suicida."

El mundo según Monsanto


Sinopsis


El mundo según Monsanto", un libro y un documental que denuncia los efectos negativos mundiales que provocan los productos agroquímicos y las semillas de soja transgénica que comercializa la empresa más grande del mundo en el rubro, Monsanto
El trabajo expone además las consecuencias que tiene para el ambiente y el suelo el monocultivo de la soja transgénica. También retrata los efectos en la salud humana de la utilización del Roundup (ver Glifosato) , un herbicida sospechado de producir cáncer. En síntesis, expone la cara más oscura de la lógica económica neoliberal, a través de la realidad agrícola de América del Norte y del Sur, especialmente de Argentina.
El trabajo embiste directamente a la empresa de Saint Louis - Misuri, EEUU- que en más de un siglo de existencia fue fabricante del PCB (piraleno), del “agente naranja” usado como herbicida en la guerra de Vietnam y de hormonas de incremento para la producción láctea prohibida en Europa. Hoy Monsanto es el primer semillero de soja, maíz, algodón y productor de agroquímicos del mundo. Quien dice semilla, dice Monsanto, pero también dice alimentos.
Es la empresa norteamericana que maneja el mercado mundial de la soja. Es la misma empresa que fabricó PCB, y ocultó durante 50 años que ese aceite era cancerígeno. Ahora es empresa que produce y que patentó las semillas de soja genéticamente modificadas, para resistir agroquímicos y tempestades.

16 feb 2010

Los daños del Monocultivo Trasngénico Soja y los agroquímicos




Recursos Naturales y Ambiente

Los sojeros no saben de leyes ni de obligaciones

El gobierno paraguayo denuncia delitos ecológicos

En la región del Alto Paraná los productores de soja no cumplen con las regulaciones legales en defensa del medio ambiente y de las comunidades campesinas. Las autoridades de Paraguay así lo expresaron.
La fumigación con glifosato contamina la tierra y los cursos de agua

El ministro de la Secretaría del Ambiente (SEAM) de Paraguay, Oscar Rivas, denunció que en la zona del Alto Paraná, la soja esta trasgrediendo las normas del Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (SENAVE), del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones, de la Dirección General de Salud Ambiental (DIGESA).

El delito ecológico es competencia del Ministerio Público. Así lo manifestó el alto funcionario en reuniones con comunidades campesinas de dos distritos del Este paraguayo, afectados por esta situación, según un reporte de la agencia de noticias IP Paraguay.

“Dentro de nuestra competencia vamos a ver cuales son los sumarios que podemos disponer”, dijo el ministro de la SEAM. “Estamos empujando un programa de adecuación legal de modo que pueda recuperarse parte de la salud de los territorios, algo fundamental para que las comunidades campesinas puedan subsistir con el sistema de producción de alimentos que ellos tienen”, agregó.

Rivas refirió que la institución a su cargo busca la protección de todos los cuerpos de agua y la restauración de los territorios. “Con eso estamos restaurando las fuentes de agua que hoy están con serios problemas, principalmente en tiempos de fumigación por el excesivo mal desempeño de los sistemas empleados”.

Luego de la reunión de trabajo con las comunidades de la región Este, el ministro dijo que el primer desafío es la “compilación organizada de toda la información, sistematizarla y de ahí empezar a construir un plan de acción junto con una hoja de ruta participativa para que la gente también colabore”.

Por otro lado, se deberá establecer una mesa de trabajo intergubernamental y establecer grupos de trabajo por afinidades temáticas “para realmente encarar acciones concretas de resultados, lo mas inmediato posible y que los resultados mediatos también sean visibilizados”, agregó.

“Nosotros tenemos que encarar un programa de adecuación de las iniciativas de las comunidades de una forma envolvente. La SEAM tiene que trabajar muy de cerca con la Fiscalía y otras agencias del gobierno porque las competencias están absolutamente divididas en el marco de la ley y una institución no trabaja sola”, apuntó.

El ministro refirió que en el pasado se ha trabajado de una manera autista, cuando no existía un trabajo conjunto de las instituciones. “Lo que hoy estamos haciendo es recomponer esas acciones fragmentarias en unas actividades sinérgicas que consolidan una acción de gobierno que restauran la salud de los territorios y que van a conducir a la mayor seguridad ciudadana en cuanto al desarrollo”, manifestó.

Para una integral atención y protección a las comunidades campesinas del Alto Paraná afectados por los extensos cultivos de granos en la zona y las consecuencias derivadas, el ministro refirió que se tiene que trabajar temas como el cuidado del agua, la infraestructura y la salud.

Fuenta. Agencia Periodistica del Merecosur

12 feb 2010

La frontera agrícola sojera y contaminante


Consecuencias sobre la salud.

Efectos del Glifosato:


Estudios de toxicidad revelaron efectos adversos en todas las categorías estandarizadas de pruebas toxicológicas de laboratorio en la mayoría de las dosis ensayadas: toxicidad subaguda (lesiones en glándulas salivales), toxicidad crónica (inflamación gástrica), daños genéticos (en células sanguíneas humanas), trastornos reproductivos (recuento espermático disminuido en ratas; aumento de la frecuencia de anomalías espermáticas en conejos), y carcinogénesis (aumento de la frecuencia de tumores hepáticos en ratas macho y de cáncer tiroideo en hembras). El glifosato puede interferir con algunas funciones enzimáticas en animales, pero los síntomas de envenenamiento sólo ocurren con dósis muy altas. Sin embargo, los productos que contienen glifosato también contienen otros compuestos que pueden ser tóxicos.

Todo producto pesticida contiene, además del ingrediente "activo", otras sustancias cuya función es facilitar su manejo o aumentar su eficacia. En general, estos ingredientes, engañosamente denominados "inertes", no son especificados en las etiquetas del producto. En el caso de los herbicidas con glifosato, se han identificado muchos ingredientes "inertes". Para ayudar al glifosato a penetrar los tejidos de la planta, la mayoría de sus fórmulas comerciales incluye una sustancia química surfactante. Por lo tanto, las características toxicológicas de los productos de mercado son diferentes a las del glifosato solo. La formulación herbicida más utilizada (Round-Up) contiene el surfactante polioxietileno-amina (POEA), ácidos orgánicos de glifosato relacionados, isopropilamina y agua.

Toxicidad aguda: La Agencia de Protección Medioambiental (EPA) ya reclasificó los plaguicidas que contienen glifosato como clase II, altamente tóxicos, por ser irritantes de los ojos. La Organización Mundial de la Salud, sin embargo, describe efectos más serios; en varios estudios con conejos, los calificó como "fuertemente" o "extremadamente" irritantes. El ingrediente activo (glifosato) está clasificado como extremadamente tóxico (categoría I).

La cantidad de Round-Up (glifosato + POEA) requerida para ocasionar la muerte de ratas es tres veces menor que la de gifosato puro. En cuanto a las formas de exposición, la toxicidad de ambas presentaciones (glifosato puro, fórmulas compuestas) es mayor en casos de exposición dérmica e inhalatoria (exposición ocupacional) que en casos de ingestión.

En humanos, los síntomas de envenenamiento incluyen irritaciones dérmicas y oculares, náuseas y mareos, edema pulmonar, descenso de la presión sanguínea, reacciones alérgicas, dolor abdominal, pérdida masiva de líquido gastrointestinal, vómito, pérdida de conciencia, destrucción de glóbulos rojos, electrocardiogramas anormales y daño o falla renal.

Toxicidad subcrónica, Toxicidad crónica, Efectos cancerígenos, Acción mutagénica, Efectos reproductivos, Contaminación de alimentos El peso de las actuales evidencias científicas permite aseverar que la incidencia y severidad de diversos tipos de cáncer, malformaciones congénitas y trastornos neurológicos sería mucho menor si la población no estuviera expuesta a pesticidas a través de la dieta, el agua y el hábitat.

Hasta el advenimiento de los cultivos transgénicos tolerantes al glifosato, el límite máximo de glifosato residual en soja establecido en EE.UU. y Europa era de 0,1 miligramos por kilogramo. Pero a partir de 1996, estos países lo elevaron a 20 mg/kg, un incremento de 200 veces el límite anterior. Semejante aumento responde a que las empresas productoras de glifosato están solicitando permisos para que se apruebe la presencia de mayores concentraciones de glifosato en alimentos derivados de cultivos transgénicos. Monsanto, por ejemplo, ya fue autorizado para un triple incremento en soja transgénica en Europa y EE.UU. (de 6 ppm a 20 ppm).

Estos vestigios de glifosato y sus metabolitos en la soja transgénica están presentes también en alimentos elaborados en base a la leguminosa.

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